lunes, 28 de agosto de 2017

Makuira y Nazaret, origen de nuestro pueblo


La presente experiencia narrada a continuación, contó con el importante apoyo de La Gestora Social y Primera Dama del Municipio de Uribia - Jaineth Daza en compañia de Rigis Castilla - Directora del Centro Cultural, así como también con La Cooperativa de Llantas - Wallancoop en cabeza de su gerente Karen Boscán. Para ambas personalidades e instituciones nuestra más sincera gratitud.

Nazaret es uno de los lugares más apartados en territorio wayuu. Desde Riohacha en Colombia o desde Maracaibo en Venezuela, se puede tardar alrededor de 8 horas atravesando carreteras, trochas y salinas. Llegar hasta allí se planteó desde hace mucho como un compromiso moral y a la vez como un reto para La Red y La Escuela de Comunicaciones del Pueblo Wayuu. Arribar hasta este sector de La Zona Norte Extrema de La Alta Guajira representa fortalecer el conocimiento de nuestra historia, nuestra identidad social y  fortaleza espiritual, lo cual es de vital relevancia para entender nuestros orígenes, el camino que hemos recorrido y lo que debemos tener presente para visionar un futuro para nuestra gente.

El Pueblo Wayuu, organizado socialmente por clanes y familias cuyo linaje es heredado por línea materna, encuentra en este sector del territorio la emblemática serranía de La Makuira, la cual dentro de las estructuras cosmogónicas que nutren nuestra identidad, atribuyen a su imponente manera de tocar los cielos erigiéndose desde nuestros desiertos, un vínculo permanente de Mma - Nuestra Madre Tierra, con Juya – Nuestro Padre de La Lluvia, lo cual además de dar origen a nuestras vidas, son incluso hoy en día el equilibrio para decenas de comunidades que habitan a sus alrededores, así como también una fauna diversa e infinitos paisajes que entre bosques, cascadas y dunas, estimulan la firme convicción de preservarle.

La Escuela se planteó generar reflexiones frente a nuestra forma ancestral de organizarnos socialmente, sin embargo, el reconocimiento que se otorga a nuevas formas de entablar procesos, salió a relucir la vasta experiencia que sostienen reconocidas organizaciones como Wayuu Araurayu y Wayuu Jekennu, las cuales ceñidas también al fortalecimiento de los valores culturales, suscitan en la palabra de las abuelas y los abuelos, la orientación de los caminos, naciendo de ahí el reconocido trabajo en defensa del territorio y visión de las nuevas formas de organizarse en el marco de la articulación con los estados, ante los cuales se profiere basándose en los principios del entendimiento de la diversidad y los enfoques diferenciales en equivalencia a nuestros intereses como pueblo.

Entre los diferentes trabajos emprendidos se encuentra también La Emisora Ecos de La Makuira, la cual a pesar de estar fuera del aire en el momento, llega a esta apartada zona del territorio gracias al compromiso precisamente de Wayuu Araurayu y La Organización Nacional Indígena de Colombia ONIC, quienes asumieron el reto de fundar esta radio señal con el fin de apoyarse en las nuevas tecnologías para articular a través de ella las dispersas comunidades del sector. Con ella, el fortalecimiento de la palabra de los mayores, el emprendimiento juvenil, la revalorización de lo propio, el entretenimiento y el servicio social, han sido experiencias que se han sumado para dar ejemplo al resto del pueblo wayuu acerca de la necesidad latente de apropiarse de los procesos comunicativos.

Ya no se le debe llamar Alta Guajira, es territorialmente más que eso para entender sus dinámicas. Es Wuinpümüin - Zona Norte Extrema de La Alta Guajira; una subregión dentro de nuestro mismo departamento. Con este planteamiento no busca aislarse ni independizarse, solo pretende exigir de manera argumentada lo que por años ha sido truncado a este apartado sector.

Es allí donde retorna el eco de la palabra para el wayuu, y con ella La Escuela logró conocer más de las realidades del territorio, para que con ello, con el susurro de los vientos que nacen del mar y que rozan La Makuira, se envíe una señal que dé cuenta del legado de resistencia para mantenernos firmes culturalmente como una sola nación.

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